Varios « Read Less
De todo un poco
Doblando esquinas
Te puede pasar en cualquier sitio. En cualquier momento. Pero es verdad, no suele pasar en cualquier sitio ni en cualquier momento hasta que el destino dice que ese es el momento y sitio.
La vida es así.
Te puede pasar que salgas a la calle. Solo. Con tus cosas en la cabeza y nada en las manos. Y estás pensando en tu vida, en tus historias. Quizá tarareas una canción que tienes en la cabeza y que no te puedes sacar. A lo mejor es que esa canción te vuelve loco. O a lo mejor es que no te gusta. Esto suele ser peor. Porque además esas canciones duran más en la cabeza.
Y caminas por la calle. Doblas una esquina. Tarareas. Ves un escaparate y no pasa nada.
Nada.
Y ahí días en los que uno sale a la calle con idea de perderse del mundo. Puedes estar en cualquier sitio y en cualquier momento. Pero quieres perderte de todo.
A lo mejor has decidido salir por la mañana, o por la noche, o ni siquiera llevas reloj y no sabes ni cuando has salido.
Y a lo mejor estás en tu misma calle, o llevas una hora andando, o has cogido un avión que te lleve al fin del mundo.
Lo importante es que tu cabeza quiere perderse. Quiere abandonar este mundo.
Y seguramente sea ahí. En ese momento sin reloj, en tu misma calle o a miles de kilómetros de tu casa cuando, al doblar la esquina, intentando perder de vista el mundo te encuentras contigo mismo.
Así.
Sin más.
Sin avisar.
En un lugar y momentos determinados de tu vida te has conocido a ti mismo. No ha sido ni antes ni después.
No fue cuando miraste al suelo, ni cuando miraste al cielo. No.
Fue al doblar la esquina. Te doblaste tu mismo. Como al doblar un mapa los puntos distantes se convierten en el mismo. Así tu te conviertes en esa persona que todos conocen menos tú.
Así.
Sin más.
Sin avisar
La vida es así.
Te puede pasar que salgas a la calle. Solo. Con tus cosas en la cabeza y nada en las manos. Y estás pensando en tu vida, en tus historias. Quizá tarareas una canción que tienes en la cabeza y que no te puedes sacar. A lo mejor es que esa canción te vuelve loco. O a lo mejor es que no te gusta. Esto suele ser peor. Porque además esas canciones duran más en la cabeza.
Y caminas por la calle. Doblas una esquina. Tarareas. Ves un escaparate y no pasa nada.
Nada.
Y ahí días en los que uno sale a la calle con idea de perderse del mundo. Puedes estar en cualquier sitio y en cualquier momento. Pero quieres perderte de todo.
A lo mejor has decidido salir por la mañana, o por la noche, o ni siquiera llevas reloj y no sabes ni cuando has salido.
Y a lo mejor estás en tu misma calle, o llevas una hora andando, o has cogido un avión que te lleve al fin del mundo.
Lo importante es que tu cabeza quiere perderse. Quiere abandonar este mundo.
Y seguramente sea ahí. En ese momento sin reloj, en tu misma calle o a miles de kilómetros de tu casa cuando, al doblar la esquina, intentando perder de vista el mundo te encuentras contigo mismo.
Así.
Sin más.
Sin avisar.
En un lugar y momentos determinados de tu vida te has conocido a ti mismo. No ha sido ni antes ni después.
No fue cuando miraste al suelo, ni cuando miraste al cielo. No.
Fue al doblar la esquina. Te doblaste tu mismo. Como al doblar un mapa los puntos distantes se convierten en el mismo. Así tu te conviertes en esa persona que todos conocen menos tú.
Así.
Sin más.
Sin avisar














Besotes, as í sin más y sin avisar!!!
mil besos primor
La sincronizacion de tus yo's es una de las mejores sensaciones que hay. Pero suele ser efimera.
Muy buen post. Un buzz
un abrazo carty